Puedes contactar con nosotros al:+34 613 061 087
Las Stroopwafels tienen sus raíces en la rica tradición culinaria de los Países Bajos. Su historia se remonta al siglo XVIII en la ciudad de Gouda, famosa por su queso, pero que también se destaca por este delicioso manjar. Los maestros reposteros locales experimentaron con el pan duro que les sobraba y el caramelo. Dos productos muy económicos en aquella época. Hoy se forma con dos finas capas de masa de waffle relleno de jugoso sirope de caramelo, conocido como «stroop» en neerlandés.
El placer de disfrutar una Stroopwafel no es solo el sabor, sino también la forma en que se consume. Los lugareños tienen una tradición encantadora: colocar la galleta sobre la taza de café o té para que el vapor caliente ablande el caramelo, proporcionando una experiencia mágica al morderla. Esta combinación de texturas y sabores ha convertido a las Stroopwafels en un favorito indiscutible en toda Holanda.
En Casa Stroop se recrea esta famosa galleta de un modo aún más especial. Las “tapas” albergan el caramelo en perfecto par para que la esencia del arrope no quede desperdiciado en su degustación. Pueden ser paquetes tradicionales, individuales, distintos tamaños o la variedad suprema. La distinción es por el adornado con topping a gusto del cliente, que consigue una combinación perfecta para que cada pieza sea única.
Por lo que también supone un regalo merienda perfecto. De hecho, su caja fucsia ha sido pensada para sorprender en una velada de amigos, familiar o incluso romántica.
Dicen las reseñas de quiénes las han probado que no existe nada siquiera parecido en todo Madrid. Por ello Casa Stroop es el rincón gourmet exclusivo que bien merece una visita si uno quiere trasladarse a Países Bajos sin salir de Madrid.
“¡Planazo para merendar!”, Irene.
“No tenía ni idea de qué eran las Stroopwafels. Ahora, cada vez que vamos, nos llevamos a casa cajas porque mis hijos no perdonan pase por esta preciosa tienda y me vaya sin ellas”, Carlota.
“Perfectas para sorprender en la oficina”, Carlos.
“Sacamos las galletas holandesas y los invitados al cumple fliparon…” Angelines y Pablo.
Está claro. Las Stroopwafels que elaboran en Casa Stroop son el complemento ideal para cualquier celebración. Pero va asentándose la idea de que, además, son un desayuno o merienda de complemento perfecto al predicado del café recién hecho.
“Mi hija dice que la leche está mejor con su Stroopwafel”, Luis.
Claro, para acompañar un día prometedor, ¡qué mejor que un aliciente divertido! En este caso, este padre decidió vestir sus galletas con los topping que su niña le indicó por videollamada. Y es que la opción take away va ganando posiciones.
Lo revindica Isabel, dueña de esta tienda gourmet de la calle Velázquez, donde se ubica el único espacio de España donde cada día reparten las genuinas y auténticas Stroopwafels holandesas: “al ser un producto cien por cien artesanal, el cliente sabe se está llevando un manjar hecho hace pocos minutos e irrepetible. Y esa autenticidad se replica en cuanto lo prueba y vuelve. Porque sí, siempre vuelve.”
Cada día desde las 6 de la mañana.
Claro, como cabe suponer, ser el único expositor en la venta de estas delicias holandesas en Madrid conlleva no pocos sacrificios.
“Cada día vendemos entre 150 y 200 cajas. La variedad que más repartimos es la de ocho unidades, la caja rosa (10,90€/Ud). Le sigue de cerca la variedad de mitad chocolate, (12,90€). Y siempre tiene un empujoncito la caja regalo por la que todos nos conocen, la fucsia.”
¿Qué tiene de especial la Caja Fucsia?
“Esta caja alberga ocho unidades Stroopwafel. Cada una de ellas es distinta a la otra. El sabor es el mismo pero su cubierta no.”
Cuidan todos los detalles para que el envoltorio cumpla la función de sorpresa. Lo consiguen, a juzgar por los propios comentarios que van acumulando en lo que llaman y adorna el muro tras la puerta de entrada, la “pared de las estrellas”:
“¡Súper ricas!, me han encantado y ya soy fan”, Randow.
“Nos gusta mucho la Caja Fucsia, se la regamos por su día a nuestra madre,” Susana y Berta.
“Regalar Casa Stroop es un acierto seguro. Original y muy rico,” Jaume y Pau. Y los prescriptores holandeses, cuya comunidad ha ido descubriendo retales de un corazón que no les es ajeno:
“Hemos venido a llevarnos un recuerdo y queremos volver mil veces”, Jurgen.
“Enhorabuena a Casa Stroop por traer estas delicias de nuestro país,” Mert.
“No sabría decir antes. Pero ahora os aseguro que estas están más ricas que las de Amsterdam”, Familia Jansen.
